Dios es el que me ciñe de poder y quien hace perfecto mi camino.
Salmos 18:32
¿Alguna vez has escuchado la frase “Si pudiera devolver el tiempo…”? Desde hace unos pocos meses tengo una moto y gracias a eso pude entender esa frase; La verdad antes todo era mas fácil. Si me decidía a ir por una calle y resultaba que no era la ruta correcta, simplemente debía retroceder un poco y buscar el camino. Ahora es mucho más complicado, después de una equivocación del mismo tipo no es tan fácil volver a tomar el camino adecuado. En ocasiones tardo mas a causa de las vueltas que mis decisiones me ocasionan de lo que tardaría tomando el autobús o el metro. En esos momentos me gustaría devolver el tiempo y girar en la calle correcta.
Todos sabemos que hay decisiones de decisiones. Algunas no tienen la mayor importancia. Por ejemplo decidir entre tomar Jugo de naranja o chocolate al desayuno no influye mucho en nuestra vida. Existen en cambio otras decisiones más trascendentales, como decidir que estudiar o en donde hacerlo. El hecho es que diariamente tomamos muchas decisiones; de algunas nos alegramos y de otras nos arrepentimos. Toma un minuto para pensar que decisión cambiarias si pudieras. La verdad mi lista es amplia. Sin embargo cuando pienso en todas las equivocaciones que he cometido en mi vida, cuando las recuerdo es que esta promesa cobra sentido para mí.
El salmo 18 nos dice que Dios puede iluminar nuestras tinieblas, que a su lado ningún muro podrá detenernos y que el nos dará el poder para vencer en la batalla. La verdad yo no dudo que Jesús nos ofrece el poder para derrotar cualquier tipo de pecado. ¿Pero que ocurre cuando nosotros no queremos ganar la batalla? Dios nos ha dado muchas promesas en las que deja claro que en el momento de la tentación podemos clamar a él y el nos librará. Sin embargo es posible que haya momentos en los que simplemente queremos caer, en esos momentos decidimos equivocarnos y esas equivocaciones nos hacen dar muchas vueltas en la vida, es como si fuésemos en uno de esos buses, tipo Circular Coonatra, que recorre toda la ciudad antes de llevarnos a nuestro destino. Pero es ahí, cuando eres consciente de todos tus errores, de todas tus equivocaciones que puedes reclamar esta promesa y estar seguro que es Dios quien hace perfecto tu camino. Es el quien por medio del sacrificio de un carpintero de Belén hace dos mil años te dio la oportunidad de estar delante del padre con la certeza de que tu camino es perfecto, pues está pavimentado no con asfalto, sino con el cuerpo y la sangre del Dios que se hizo sacrificio por ti. ¿Quisieras caminar a su lado?
By Javier Sinnada
Copyright 2008 Pills of Jesus