No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:10
Tengo que reconocerlo, por mucho tiempo lo he negado pero ahora debo admitirlo. Tengo un problema: Mi nombre es Javier y soy un desordenado. Lo negué cuando las medias aparecían en mi almohada, lo negué las tres veces que extravié la billetera, lo niego cada semana al comprar un nuevo portaminas, pero lo que ocurrió esta semana me obligo a abrir los ojos y reconocerlo.
Hace unas noches me reuní con algunos amigos a tomar un delicioso chocolate caliente y a discutir algunos asuntos pendientes, todo resultó bien ese día, hasta el momento en que me estaba despidiendo. En ese momento tuve la sensación de que algo me faltaba, no era la billetera, no era el celular, ¿Qué podía ser? Después de unos minutos de analizar la situación resulto evidente que me faltaba el casco, ¿cómo se suponía que iba a regresar a mi casa en moto si no tenía el casco? ¿Cómo puede alguien perder el casco? No es algo pequeño, ni un elemento que pase desapercibido, sin embargo lo había perdido.
Aunque esa pérdida me causo tristeza, el único intento que hice por recuperar el casco que por más de un año me ha acompañado, fue colocar un cartelito y enviar algunos correos. Por suerte alguien lo encontró y decidió devolverlo.
El asunto es que si no hubiese sido por la(s) personas que lo devolvieron, yo me habría visto en la obligación (con todo el dolor de mi bolsillo) de simplemente comprar otro y reemplazarlo por uno nuevo. Eso me hizo recordar la historia de una mujer que tenía diez monedas, un buen día una de sus monedas desapareció. Yo me hubiese lamentado un poco y habría tomado algunas medidas para proteger a las demás, sin embargo esta mujer hizo algo diferente, ella encendió su lámpara, barrio su casa, movió los muebles, el televisor y no descanso hasta que la encontró [Lucas 15:8]. Ella me recuerda un poco a mi mamá (aunque mi mamá me hubiese hecho barrer a mí), el asunto es que en nuestras vidas solemos reemplazar fácilmente las cosas y seguir adelante, sin embargo Jesús nunca nos da por perdidos, él no se conforma con pegar un cartelito y enviar algunos correos, él sin importar cuánto hemos querido alejarnos de él, siempre nos busca, siempre nos habla y si escuchas con atención puedes escuchar su voz diciendo:”Yo estoy contigo; no te dejaré, ni te desampararé.”
Es posible que en este momento te sientas perdido, o tal vez estés atravesando una situación difícil y sientas temor, o tal vez alguien te ha reemplazado, la verdad yo no sé que puedas estar sintiendo, pero si sé que hay un Dios que lo sabe, un Dios y Padre que quiere recordarte hoy, que Él siempre estará contigo y no te abandonará nunca.
By JavierSinnada
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es cierto, solamnete Dios esta siempre con nosotros, el a diferencia de los demas seres humanos o inclusive de nosostros mismos, no nos olvida, antes dia a dia esta alli, buscandonos afanosamente para cambiar nuestro corazon y para brindarnos proteccion y sustento..
que bien que tu no nos olvidas señor……
La palabra de Dios penetra hasta los huesos, y esta reflexion si que me ha llegado al alma, pues pensar en todas las veces que el señor me ha rescatado, que esta conmigo sustentadome y fortaleciendome, hace que mi corazón se arrugue porque no existe un amor como el de él , es tan fiel, que me siento maravillada de la fë que el me ha dado.
jajaja yo tambien soy un poco desordenada…mi esposo dice que mucho, pero tampocoo…es cierto lo que dices en tu reflexion, nos conformamos tanto con salir al primer paso de las dificultades que nunca nos esforzamos y vivimos lamentando todo!! gracias por la reflexion, estas pildoritas alimentan el alma!